Hoy me pongo muy seria para hablar del odio en Internet.

A ver, no soy Mahatma Gandhi. Ni tú tampoco. No me equivoco si afirmo que todos hemos criticado a alguien alguna vez. Y me refiero a la forma más cobarde de hacerlo: a la espalda. Es una práctica tan habitual que muchos la ven como algo normal. Y no lo es. Lo preocupante, es que en vez de erradicarla, se está multiplicando. Internet y, sobre todo, las Redes Sociales se han convertido en un gran caldo de cultivo para los “odiadores” profesionales: “haters”.

La posibilidad de ocultarse tras una pantalla e incluso tras una identidad falsa, da alas al que yo llamo “ejército del odio”, porque ya se cuentan por miles. Tal es la magnitud del fenómeno, que las principales plataformas se han unido para luchar contra él. Los comentarios “malignos”, así como todo tipo de mensajes de carácter racista, xenófobo, sexista o incluso terrorista, tienen los días contados en la Red.

Los grandes de la tecnología como Facebook, Twitter, Youtube o Microsoft, conscientes de su responsabilidad, utilizan tres métodos para combatir el odio: las denuncias de los usuarios, programas de inteligencia artificial y vigilantes humanos. Sí, ya cuentan en sus plantillas con trabajadores que se dedican a vigilar, rastrear y borrar contenido inapropiado.

Pero se trata de una dura lucha y estos filtros, a veces, fallan. Un ejemplo reciente lo tenemos en el atentado a dos mezquitas en Nueva Zelanda el pasado 15 de marzo. Los ataques, que causaron medio centenar de muertes, fueron reproducidos a través de Facebook y, aunque la compañía de Marc Zuckerberg asegura que borró rápidamente el vídeo, las copias habían proliferado ya en varias plataformas y tardaron 24 horas en eliminar un total de 1,2 millones de vídeos.

¿Qué nos enseña esto? Que todavía queda mucho por mejorar. Y que borrar contenido no es suficiente. Hay que poner el foco en el origen del odio y en algo que está fallando sin duda: la educación. Porque podemos hacer mucho daño. Y no me refiero solo a compartir imágenes o vídeos que pueden herir la sensibilidad de los demás. Hablo de algo tan simple como un comentario (privado o público).

Porque creo que todos estamos de acuerdo en que el acoso escolar está mal y es preciso erradicarlo. Bien, pues esto también es bullying y es igual de nocivo. En los últimos tiempos han salido a la luz casos muy conocidos.

Alexandra Pereira, creadora de la marca Lovely Pepa, soportó a los haters durante demasiado tiempo. Llevaba 8 años de ciberacoso cuando explotó y decidió contarlo a través de su canal de Youtube. Con un vídeo duro de grabar y de ver, consiguió que cerrasen un foro (de supuesto prestigio) que contenía 70.000 comentarios de odio hacia ella.

También la famosa twitera La Vecina Rubia tiene que lidiar con estos “trolls” a diario. Y, aunque estoy segura de que le hiere, ella decide utilizar su ingenio y su ironía para responder y ridiculizarlos. El sentido del humor siempre ha sido una buena defensa.

Pero es que el cibercacoso no respeta a nada ni a nadie. Afecta a personajes públicos, influencers, y también a personas anónimas. Ayer mismo me enteré de que una amiga estaba siendo acosada. Mi respuesta fue clara:

“No entiendo esa necesidad de cuestionar y/o descalificar a los demás… Internet es una gran herramienta de trabajo y de cohesión. Sirve para conectar. ¿Por qué algunos se empeñan en utilizarlo en negativo? No al odio. Ni aquí ni en ningún otro sitio”

Seguí dándole vueltas. Y como no encontraba explicación a esta nueva práctica, a este odio 2.0, decidí investigar un poco y consultarlo con una experta.

Así, la psicóloga Laura Martínez me explicó que la ira es una emoción natural, que se encuentra dentro de las cinco emociones básicas del ser humano. Y que, por lo tanto, es normal sentir esta emoción en nuestro día a día. El problema aparece cuando esta emoción no se expresa de manera adecuada, sino que se hace de manera excesiva y agresiva.

Éste sería el caso de los Haters, afirma Laura Martínez, pues expresan su ira de manera constante, sin importar la temática, y utilizando un lenguaje violento.

Además, la psicóloga coincide en que el anonimato que ofrece Internet, es clave en este fenómeno, pues permite a estos individuos dar rienda suelta a la expresión de su ira, no mostrando ninguna empatía y despersonalizando a los usuarios que están al otro lado de la pantalla.

“Algunos estudios han llegado a la conclusión de que los Haters cumplen con la llamada Tríada oscura de la personalidad que se caracteriza por la presencia de Narcisismo (preocupación excesiva hacia la propia persona), Maquiavelismo (priorización de los propios intereses, viendo a los demás como meros medios para lograr sus fines) y Psicopatía (comportamiento asocial)” – Laura Martínez, psicóloga.

Pero el fenómeno Hater no es algo nuevo que haya surgido de la mano de las Redes Sociales, dice Martínez. Estas personas han existido siempre, en Internet y en nuestra vida real. Solo que, con la proliferación de las Redes Sociales, su influencia se extiende y es ahora cuando son más conocidos.

Queda claro, por tanto, que se trata de un serio problema y debemos hacerle frente. Pero, ¿cómo? Para empezar, me gustaría pedirte algo: no te dejes “contagiar”.

  • No vuelques tu ira en las Redes.
  • No escribas cuando estés enfadad@.
  • No seas impulsiv@: piensa antes de publicar si tu comentario puede herir a alguien.
  • Sé empátic@.
  • No provoques ni alimentes la polémica: hay temas, como la política o la religión, que es mejor evitar en RRSS.

Por favor, no te conviertas en uno de ellos. Pero ¿qué hacer cuando eres la víctima?¿Tú o alguien a quien conoces sufre el acoso de los haters? Sé que es muy difícil lidiar con ello, pero tranquilizarte y seguir estos pasos podría ayudarte:

  1. No alimentes al trol: lo más aconsejable es no contestar a comentarios que están totalmente fuera de lugar.
  2. Bloquea y denuncia: las Redes Sociales disponen de estas dos opciones. Recurre a ellas si el usuario en cuestión es demasiado insistente.
  3. Acude a las autoridades: muchos no lo saben, pero determinados mensajes incurren en delitos de injurias, calumnias o amenazas y son punibles. Si tu situación es tan grave no lo dudes, guarda una copia de todos ellos, pues son pruebas, y denuncia.

Todos podemos contribuir a que navegar por Internet sea una experiencia agradable y enriquecedora. Haz tu parte.

Gracias una vez más por invertir tu tiempo en leerme. Si te ha gustado este artículo sobre el odio en Internet házmelo saber. Regálame un “me gusta” o un comentario. Y si no quieres perderte mi próxima publicación, ¡suscríbete al blog!

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