Empleo

Cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo

Acudir a una entrevista laboral no es plato de gustoSentirse evaluado resulta desagradable, los nervios estimulan la sudoración, atacan al estómago y, por si fuera poco, te asaltan las dudas: ¿estaré a la altura? ¿conseguiré el puesto? ¿Realmente sirvo para esto? Dudas que se multiplican a posteriori si no resultas seleccionado.

Hace algunos años, no demasiados, si tenías suerte, bastaba con enfrentarte a una entrevista. El empleo abundaba y la mayor parte de los trabajadores pasaban toda su vida en activo en el mismo cargo. Pero el mercado ha cambiado y, en la actualidad, lo más habitual es coleccionar procesos de selección.

Es lo que hay, así que puedes tomártelo como un suplicio o como un reto. Pero, sin duda, la segunda opción es más inteligente y provechosa. Piensa que acumular experiencia te hará mejor profesional además de ampliar tu currículum, y cada nuevo proceso selectivo te servirá para aprender y mejorar en el siguiente.

Entonces, ¿es posible “entrenar” para una entrevista de trabajo? La respuesta es sí. Haciendo un ejercicio de memoria comprobarás que hay preguntas que siempre se repiten, así que podemos llevar una guía elaborada de casa.

Pero, ¿por dónde empezar? Muy sencillo: salvo algún caso de secretismo, lo normal es que conozcas el nombre de la empresa que tiene esa vacante que ansías. Pues bien, antes de acudir a tu cita con el entrevistador, deberás hacer una investigación exhaustiva: entra en la web, en sus Redes Sociales, y si puedes, analiza también el sector y sus competidores.

¿En qué me puede ayudar esta labor? Es realmente importante porque te ayudará a dar la mejor respuesta cuando te pregunten: ¿qué puedes aportar tú a esta empresa? Buscan a alguien proactivo, resuelto, demuéstrales que lo eres.

También debes tener bien preparada la respuesta a esta cuestión: ¿qué defectos tienes? No enumeres una lista. No ahondes en tus miserias. No es eso lo que buscan. O sí. En realidad, es una manera de descartar candidatos, así que no les des motivos. Lo mejor es hables de algo que has superado o aprendido gracias a tus compañeros, a trabajar en equipo o a tu amplia trayectoria laboral.

Ojo con el inglés. Es muy probable que el proceso selectivo conste de varias fases y que una de ellas sea una prueba o una conversación en el idioma anglosajón. Debes contar con ello y estar preparado. En estos casos, como en la vida, mejor prevenir que lamentar. Así que lo mejor es mantener tu inglés bien engrasado yendo a clases particulares, optando por un tándem, o viendo series en V.O..

¿Importa el aspecto físico? Lo cierto es que sí. Dispones de muy poco tiempo para convencer al encargado de selección de personal de que tú eres la mejor opción, así que generar una buena primera impresión es clave.   

No digo que vayas de traje, aunque yo estoy muy cómoda con un bléiser. No te disfraces. Sé fiel a tu estilo, pero pregúntate una vez más a qué empresa te diriges antes de elegir tu atuendo.

Más importante todavía es el lenguaje no verbal. Los gestos dicen mucho más de cada uno de nosotros que las propias palabras. Pon atención al saludo y a la despedida, al lugar en el que te vas a sentar (aunque muchas veces el propio entrevistador ya señala una silla en concreto) y a cómo hacerlo: lo más erguido posible sin que la postura se vea forzada y nada de cruzar brazos o piernas y… ¡las manos quietas!

No es tarea fácil. Sobre todo, cuando estamos nerviosos, el cuerpo tiende a delatarnos. Pero debemos hacer un esfuerzo. Prueba a ensayar en casa frente a un espejo. Y, si quieres convertirte en un experto en lenguaje gestual, puedes echarle un ojo a este artículo, o hacerte con este manual:     

Algunos consejos más:

  • Sé tú mismo
  • No mientas
  • Sonríe
  • Mira a los ojos 
  • No hables mal de compañeros o empresas anteriores

Si sigues a pies juntillas todos los pasos de este post puedes conseguir el trabajo… o no. La competencia es feroz y siempre puede existir un aspirante mejor cualificado o con más experiencia. Estos tips pueden ayudarte a sacar lo mejor de ti en una entrevista y que, por lo tanto, tengas más opciones de superar el primer filtro y pasar a la siguiente fase.

Una entrevista es como en examen, no importa lo que sepas si no eres capaz de transmitirlo, tienes que demostrarlo. Aunque suene mal, tienes que “venderte”. Pero tampoco te pases con el autobombo. A nadie le gustan los pedantes.   

También me gustaría decirte algo obvio, pero que, a veces, se nos olvida. Que no te elijan a ti no significa que no seas perfectamente válido para ese puesto o para ejercer tu profesión. Es normal que te sientas frustrado, pero no permitas que la negatividad te arrastre. Déjate arropar por los tuyos y al día siguiente levántate, sacúdete el barro y vuelve a la carga.

Buscar trabajo es en sí una labor ardua y costosa. Así que ten paciencia. Y sigue insistiendo. No permitas que el mundo se pierda a un profesional como tú. La oportunidad llegará. Y mientras tanto, aprovecha para formarte y actualizarte.

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